El pisto aragonés gourmet es una celebración de la huerta convertida en arte. Cada bocado reúne la dulzura de las verduras lentamente pochadas, la melosidad del tomate y el toque rústico de la patata, elevándose con una presentación que respira tradición y sofisticación. Un plato humilde en origen, pero extraordinario en sabor, capaz de conquistar por su sencillez bien hecha y su elegancia natural.
Ingredientes (4 personas)
Para el pisto aragonés:
Aceite de oliva virgen extra: 4–5 cucharadas
Cebolla: 1 grande
Ajo: 2 dientes
Pimiento verde italiano: 2 unidades
Pimiento rojo: 1 unidad (opcional pero muy vistoso)
Calabacín: 2 medianos
Patata: 2 medianas (toque muy aragonés)
Tomate triturado o rallado: 400–500 g
Sal: al gusto
Pimienta negra: al gusto
Azúcar: ½ cucharadita (para corregir acidez del tomate)
Elaboración paso a paso
Preparación de las verduras
Lava y pela lo necesario.
Pela la cebolla, el ajo y las patatas.
Lava pimientos y calabacines; retira semillas y partes blancas del pimiento.
Si usas tomate natural, pélalo (escaldado rápido) y rállalo o tritúralo.
Corta en dados regulares.
Cebolla y ajo: picados finos.
Pimientos, calabacín y patata: en dados pequeños/medianos, de tamaño similar para una cocción uniforme.
Cocción del pisto
Pocha la base de sabor.
En una cazuela amplia, añade un buen chorro de aceite de oliva.
Incorpora cebolla y ajo y cocina a fuego medio-bajo 10–15 minutos, hasta que estén tiernos y ligeramente dorados, sin quemarse.
Añade los pimientos.
Incorpora pimiento verde y rojo.
Sofríe 10–15 minutos más, removiendo de vez en cuando, hasta que se ablanden y suelten su aroma dulce.
Incorpora el calabacín.
Añade el calabacín en dados, mezcla bien y cocina unos 5–7 minutos, que empiece a ablandarse pero sin deshacerse.
Patata y tomate: el punto aragonés.
Añade la patata en dados y rehoga un par de minutos.
Incorpora el tomate triturado, la sal, la pimienta y el azúcar.
Mezcla bien, baja el fuego y cocina a fuego lento 35–45 minutos, tapado parcialmente, removiendo de vez en cuando.
El objetivo es un pisto meloso, sin exceso de líquido, con las verduras muy tiernas pero reconocibles.
Ajusta y deja reposar.
Prueba de sal y pimienta.
Si queda demasiado líquido, cocina unos minutos destapado para que reduzca.
Deja reposar 5–10 minutos antes de emplatar: el sabor se asienta y espesa ligeramente.

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