Suaves, cremosos y con ese toque dorado irresistible: los puerros gratinados son el ejemplo perfecto de cómo un plato sencillo puede convertirse en un lujo casero. Cada bocado combina la dulzura del puerro con la intensidad del queso fundido, creando una armonía que reconforta y conquista.
Ingredientes
6 puerros grandes
40 g de mantequilla
2 cucharadas de harina
400 ml de leche entera
100 g de queso rallado (emmental o gruyère)
Sal y pimienta al gusto
Nuez moscada (opcional)
Pan rallado y perejil fresco para gratinar
Elaboración paso a paso
Preparar los puerros: Lava bien los puerros y corta la parte verde más dura. Cuécelos en agua con sal durante unos 10 minutos hasta que estén tiernos. Escúrrelos y colócalos en una fuente de horno.
Hacer la bechamel: Derrite la mantequilla en un cazo, añade la harina y remueve hasta formar una pasta. Incorpora la leche poco a poco sin dejar de mover hasta obtener una salsa cremosa. Salpica con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.
Montar el gratinado: Cubre los puerros con la bechamel, añade el queso rallado y espolvorea pan rallado para lograr una capa crujiente.
Gratinar: Hornea a 200 °C durante unos 15 minutos, hasta que la superficie esté dorada y burbujeante.
Servir: Decora con perejil fresco y disfruta de este plato cálido y sencillo, ideal para acompañar carnes o disfrutar solo.










